jueves, 30 de octubre de 2008

Concierto de Alejandra Guzman en Merida

Alejandra Guzmán, la “Reina de corazones”, conquistó de nuevo al público yucateco durante el concierto que brindó anteanoche en la Plaza de Toros Mérida.

Ni el mal tiempo ocasionado por el norte, ni el retraso de tres horas y media por la lluvia apagaron los ánimos del público, ni mucho menos los de la rockera, quien ofreció todos sus éxitos.

La energía de Alejandra se sintió durante el concierto, que reunió a tres mil seguidores.

El show se programó para las 7 de la noche, pero debido al mal tiempo comenzó a las 10:30. Afuera del recinto taurino la gente comenzó a mostrar su impaciencia ante la espera, aunque finalmente prevaleció la calma.

Parecía que no dejaría de llover. Sin embargo, como si la cantante hubiera hecho un conjuro, el espectáculo transcurrió sin lluvia.

La intérprete subió al escenario con mucha energía para cantar uno tras otro sus éxitos, que pusieron a cantar al público. Prometió que su concierto sería para divertirse y pasarla bien después de tanta espera y de tanta lluvia.

Acompañada de sus músicos, la artista cantó “Hay un diablo en mi”, “Mala hierba”, “Eternamente bella” y “Güera”.

Siguieron temas como “Hacer el amor con otro”, “Ten cuidado con el corazón” y “Volverte a amar”, que convirtieron al coso taurino en un karaoke. La hija de Enrique Guzmán y Silvia Pinal también interpretó una de sus canciones favoritas, “Te esperaba”, que dedicó a su hija Frida.

Asimismo, durante el show ofreció una probadita de su nuevo material, “Fuerte”.

Obsequios Durante el espectáculo, Alejandra Guzmán arrojó al público unas varillas fluorescentes, obsequió uno de sus pulsos a un pequeño que estaba en primera fila y hasta las baquetas que usó para tocar la batería en un momento de su actuación.

La velada tuvo varios momentos prendidos, como cuando resonaron los temas “Reina de corazones”, “Mala hierba”, “Míralo, Mírala” y “La plaga”, entre otros, que pocos se resistieron a cantar.

Después de una hora y cuarenta minutos, Alejandra abandonó el escenario, y a pesar de que el público pidió la clásica “¡otra, otra!” no hubo respuesta.—Claudia Sierra Medina.

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